Buenas relaciones hispano-mexicanas pero dentro de la diversidad

La visita oficial a México que concluye hoy el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tuvo resultados positivos pues ambas partes pudieron confirmar sus intereses comunes en áreas como la económica y cultural e incluso la histórica.

CDMX a 31 de Enero de 2019.- La visita oficial a México que concluye hoy el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tuvo resultados positivos pues ambas partes pudieron confirmar sus intereses comunes en áreas como la económica y cultural e incluso la histórica.
Sánchez y su anfitrión, el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo constataron así en la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron en el Palacio Nacional al término de las conversaciones privadas que sostuvieron la víspera ambas delegaciones.

Sin embargo, quedó claro en las palabras a la prensa de uno y otro que sus relaciones se desarrollan dentro de un marco natural de amistad y cooperación de dos países con sus características propias y diversas.

Hay condiciones inmejorables, constataron los dos mandatarios, para desarrollar esos vínculos dentro de la diversidad, y las diferencias que pueda haber en ese sentido no deben trascender la amistad y la comprensión mutuas.

Esto último se puso en evidencia en las preguntas formuladas por periodistas de la parte española, que se concentraron en el caso Venezuela, como si respondieran a un guion predeterminado por las posiciones públicas contrapuestas de ambos mandatarios.

El acosado pareció ser López Obrador a quien le fueron dirigidas las preguntas, una de ellas si México resolvería esa diferencia con España, y la otra si aceptaría las posiciones de algunos países de la Unión Europea sobre un ‘diálogo’ para que Caracas acepte celebrar nuevas elecciones.

Por supuesto que la respuesta de López Obrador fue obvia: ‘Hay entendimiento y comprensión acerca de la política que seguimos, tanto el Gobierno de España, como el Gobierno de México; cada uno de acuerdo a su circunstancia, a su historia, de acuerdo a sus leyes’.

En el caso nuestro, agregó, por tradición, la política exterior se ha sustentado en los principios de no intervención, de autodeterminación de los pueblos, de solución pacífica de las controversias, de cooperación para el desarrollo. Nosotros estamos por el diálogo, estamos por llegar a acuerdos sin el uso de la fuerza; estamos por la no violencia.

Sánchez intervino en esa parte, y después de reiterar su posición contraria y de enfrentamiento al gobierno del presidente Nicolás Maduro, aclaró que ‘en todo caso, creo que por dejar las cosas bien claras, la relación entre el Gobierno de España y el Gobierno de México trasciende la crisis de Venezuela’.

En cuanto a la pregunta sobre la Unión Europea y sus presiones de nuevas elecciones en Venezuela -que desconocerían las anteriores- López Obrador fue muy preciso:

No se pueden imponer las cosas. Primero se tienen que sentar a dialogar las partes. En vez de estar haciendo recomendaciones, lo mejor es auspiciar la posibilidad del diálogo. Yo estoy seguro que eso va a ayudar. Pero eso lo tienen que resolver los venezolanos. Un diálogo, no a la confrontación. Esa es nuestra postura.

Aprovechó para recordar una sentencia histórica de Benito Juárez: ‘El respeto al derecho ajeno es la paz’.

Al final surgió una pregunta curiosa: ¿qué porcentaje de las conversaciones privadas consumió el tema de Venezuela? Pedro Sánchez contestó que el 90 por ciento fueron sobre temas distintos.

López Obrador fue menos matemático: hablamos de muchas cosas, la cooperación económica, la relación cultural, y de Venezuela, pero no fue lo central.

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